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Sustainable
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January 2005 |
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IWMC
World Conservation Trust |
La política del sunami y el
futuro del sudeste asiático
IWMC
felicita a todos los países, sociedades y personas que espontáneamente
contribuyeron en forma inmediata y generosa para ayudar a aquellos que lo
necesitan después del sunami del 26 de diciembre, en el Océano Indico. Hacemos
llegar además nuestras más sentidas y sinceras condolencias a los
sobrevivientes que han perdido sus familias, sus comunidades, su trabajo y sus
bienes.
El resto del mundo está ahora decidiendo cómo
ofrecer una ayuda a largo plazo y encontrar soluciones útiles para aquellos
que, en la actualidad, deben reconstruir sus vidas y disponer de los recursos
naturales que les restan. Inevitablemente, se trata de un proceso político. El
mundo ha constatado en primer lugar que, a partir del primer día, la ayuda
prometida alcanzaba sumas cada vez más elevadas. Algunos observaron que
parecía haber una suerte de competencia mundial entre las naciones cuyos
líderes querían que sus compromisos financieros sean percibidos como los más
generosos. Se elaboraron y proyectaron imágenes nacionales, incluso mientras
seguía aumentando la recolección de fondos en las presentaciones mediáticas
de las " subastas mundiales de imagen ". Esperamos sinceramente que
esas sumas enormes de ayuda puedan ser y serán dsitribuidas de forma equitable
y ordenada en las regiones que más lo necesitan. Ciertas facciones políticas,
en guerra con otras desde hace mucho tiempo, hicieron difícil el acceso de los
voluntarios a los bolsones aislados de desesperación, y solamente ahora, tres
semanas después de la catástrofe, algunas regiones terriblemente afectadas han
podido finalmente ser contactadas. Deseamos vivamente que ellas puedan encontrar
la paz, la esperanza y una ayuda real que alivie su sufrimiento.
En lo que respecta al futuro, debería estar
enteramente entre las manos de aquellos oriundos de las regiones asoladas, cuyas
vidas se vieron profundamente afectadas. Ciertos extranjeros pretendieron que el
"desarrollo" cerca del mar no debería realizarse nuevamente, con el
objeto de que las zonas afectadas " queden libres " de cualquier tipo
de infraestructura como podrían ser puertos de pesca, rutas, redes energéticas
y, por encima de todo, instalaciones turísticas. Se trata de programas
insensatos de aquellos que consideran la destrucción como favorable al
"regreso de la naturaleza" en la región. Tenemos el profundo
sentimiento que el futuro de aquellos que viven en las zonas afectadas debería
renacer nuevamente en la confianza y marcado por una renovación en la forma que
ellos estimen conveniente. Rogamos encarecidamente que adecuados sistemas de
alerta costeros constituyan una parte integral de cada proceso de
reconstrucción, y creemos que ese será el caso.
En nuestra época de comunicación global, los
países afectados tienen sus propios problemas de imagen. Al principio, algunos
se opusieron a la presencia de otras fuerzas armadas dentro del marco de las
operaciones de rescate. Ahora, el tono ha evolucionado hacia la gratitud,
gracias a un nuevo y ponderado examen de la situación, a una diplomacia eficaz,
y al consuelo de saber que en un plazo de algunos meses, las tropas extranjeras
partirán, habiendo terminado su obra humanitaria. Aquí no está en juego
ningún programa militar internacional. Sin embargo, las tensiones humanas, en
periodos de enorme estrés, son parte de la situación, y las reacciones
apresuradas deben comprenderse y perdonarse.
Dentro de lo posible, las necesidades
inmediatas de los sobrevivientes deben ser satisfechas muy rapidamente.
Confiamos que se tomarán las mejores decisiones en lo que concierne al uso de
pesticidas para controlar los mosquitos portadores de malaria, para que no se
pierdan aún más vidas.
IWMC World Conservation Trust desea a las
poblaciones de Asia del Sur el mejor de los futuros que sabrán construir y
estamos seguros que el resto del mundo ofrecerá sumas cada vez más elevadas de
ayuda real y de conocimientos para llevar a cabo esta obra enorme. Estamos
seguros que los ofrecimientos de barcos de pesca, de reconstrucción de
infraestructura, de ayuda, tanto financiera como espiritual, serán una continua
realidad. Tenemos una ocasión mundial de trabajar para obtener el mejor
resultado posible, gracias a la tolerancia política y cultural, a la
generosidad financiera y a la compasión espiritual. Roguemos porque esos
esfuerzos lleguen mucho más lejos que nuestra esperanza. 
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