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Boletín electrónico de octubre - 2005

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Choque de Culturas
Editorial por Eugene Lapointe

Los boicot económicos solo demuestran intolerancia y el poder del culto a los animales – No existe la superioridad moral de una sociedad sobre otra

Algunos fanáticos del movimiento por los derechos del animal intentan engañar a los empresarios líderes del área de comercio alimentario y de restaurantes induciéndolos a pensar que si no siguen sus consejos serán víctimas de ataques mediáticos en su contra. Los pescadores de Canadá y quienes distribuyen sus productos están siendo damnificados injustamente por los bloqueos económicos en su contra. Este “juego de poder” por parte del movimiento por los derechos del animal es un desafío al cual deberán hacer frente quienes promueven el uso sustentable de los recursos naturales basado en la ciencia y la ley.

Rocco Di Spirito, que es un reconocido chef americano, sirve sus especialidades culinarias en un restaurante gourmet de New York. Sus platos más destacados se basan en pichones, langostas pequeñas y gansos alimentados por la fuerza, que de acuerdo a los defensores de los derechos del animal, son criaturas inocentes víctimas de la preferencia culinaria occidental por las comidas exóticas. El Chef Di Spirito manifestó que no incluirá en su menú ningún pescado proveniente del Canadá si los pescadores de ese país continúan cazando focas. Esta declaración es insensata y no impide que él mismo sea víctima de similares críticas.

Quizás el chef Di Spirito piensa que si coopera con la Humane Society (HSUS) rechazando públicamente la inclusión de pescado canadiense en su menú exótico, que esa y demás organizaciones similares nunca atacarán su preferencia por sus foie gras, carnes de ternero y borregos. Esto no es cierto. Esta hipócrita protesta contra la industria pesquera canadiense será tan vana como la ya pronunciada por los diversos representantes de grandes cadenas de supermercados y restaurantes que han claudicado ante los reclamos de los activistas.

Es hora que despierten. El público los apoyará en tanto continúen produciendo alimentos de calidad a precios razonables. No habrá ningún beneficio comercial que surja de esta claudicación, ya que los precios de los alimentos a base de pescado no harán más que subir si se produce un bloqueo a los productos canadienses.

La idea del boicot promovida por la HSUS y demás aliados, no es más que un juego de poder que intenta demostrar al público que pueden controlar a los “otros” (canadienses). Es obvio que los animales que estos últimos cazan requieren de medidas de manejo, a pesar de que los activistas opinen lo contrario. Los ataques contra los pescadores y la economía canadienses es totalmente injustificado; no tienen nada que ver con la conservación, la compasión, o el justo y respetuoso trato entre distintas sociedades. La HSUS se especializa en enfrentar a las naciones unas contra otras, y en declarar que sus valores morales son superiores. Esto es un engaño, y debe difundirse a todo el público. Las sociedades que consideran que sus costumbres culinarias son moralmente superiores alas de otros países con culturas culinarias diferentes, no contribuyen con la salud espiritual y económica de la comunidad global.

IWMC insta a todos los empresarios que han sido víctimas de este engaño, a que reconsideren su postura. A largo plazo, esta trampa no se traducirá en beneficios sino en daño económico y social. El hacer buenos negocios conlleva racionalidad y beneficios para todas las partes intervinientes. Ignoren el boicot. Denle a la gente la variedad de alimentos que esté a su alcance y disfruten de la recompensa de hacer buenas relaciones comerciales para el futuro. Los consumidores de este mundo quieren productos sanos y diversos. Impedirle a los consumidores el acceso a los productos pesqueros canadienses para servir a los intereses de grupos extremistas no es parte de la tradición de las empresas del rubro alimentario.