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Aprovechamiento Sustentable del
Loro Hablador (Amazona aestiva)
en la Argentina Antecedentes y Avances del
Programa Hasta Octubre de 1999
Ricardo A. Banchs y Flavio Moschione
Dirección de Fauna y Flora Silvestres (SRN y DS) Argentina
Presented by Dr Obdulio Menghi
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Pero el mayor problema de conservación del Loro Hablador es común a la
mayor parte de la fauna silvestre: su hábitat se encuentra sometido a un
constante proceso de degradación y sustitución. Los bosques de transición
-donde la especie es más abundante y se concentra durante el invierno-están
siendo reemplazados aceleradamente por cultivos de caña de azúcar, cítricos,
soja, algodón, tabaco, porotos y otros, encontrándose en su porción sur
destruidos en su totalidad (Cabrera, 1976). Los bosques chaqueños
(principalmente quebrachales) son explotados desde hace más de un siglo en
forma extractiva y agotante, y en la actualidad se encuentran empobrecidos y en
malas condiciones sanitarias. Entre otros productos forestales se extraen
rollizos de quebracho colorado (Schinopsis spp.) para fabricar
tanino, quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco) para
carbón, algarrobo blanco (Prosopis alba) para la industria del
mueble y existe una tala generalizada de ejemplares menores de diversas especies
para fabricar postes. El manejo de los bosques chaqueños resulta crítico si
tenemos en cuenta que la especie nidifica en quebrachales maduros y sobremaduros
(Bucher et al., 1990). Además, desde los extremos oriental y occidental, los
cultivos avanzan rápidamente hacia la zona central. Este proceso está
incentivado por una reciente y poco visionaria política de expansión de la
frontera agropecuaria a partir de la construcción de canales de riego, lo cual
hace prever que, en pocos años más, el reemplazo del bosque chaqueño por
cultivos podría ser generalizado.
Un problema de conservación adicional, aunque de menor importancia, es que
los productores de cítricos consideran que los loros habladores causan
perjuicios de importancia a sus cultivos (Cabezas, 1988). En muchos casos, los
productores recurren a diversos mecanismos de control que van desde ahuyentarlos
produciendo ruido hasta la cacería con armas de fuego y el eventual uso de
tóxicos. Legalmente la especie es considerada plaga en algunas provincias y
está protegida en otras. El daño sobre los cultivos es considerado leve por
Bucher et. al (1990), cercano al 1% según Navarro et al. (1991) y variable,
incrementándose en parcelas de cultivo pequeñas, según Sauad et al. (1991).
A partir del año 1991, la Argentina decretó cuota cero para las
exportaciones de loros habladores. Aunque la comercialización para exportación
resultó temporalmente controlada, la destrucción de hábitat cobró mayor
aceleración y es, sin duda, un problema más difícil de resolver. A escala
regional las poblaciones no han experimentado una recuperación luego de la
moratoria, y parecerían declinar en las regiones que sufren mayor
transformación (Banchs y Moschione, 1995). No obstante, la especie todavía
presenta poblaciones relativamente abundantes y un área de distribución
extensa que en la Argentina no es menor a 300.000 km 2 . Pero si no se lograra
revertir o al menos minimizar el impacto de las tendencias actuales, podría
verse comprometida en el mediano plazo.
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