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Aprovechamiento Sustentable del
Loro Hablador (Amazona aestiva)
en la Argentina Antecedentes y Avances del
Programa Hasta Octubre de 1999
Ricardo A. Banchs y Flavio Moschione
Dirección de Fauna y Flora Silvestres (SRN y DS) Argentina
Presented by Dr Obdulio Menghi
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¿PUEDE EL
APROVECHIAMENTO SUSTENABLE SERVIR COMO HERRAMIENTA PARA LA CONSERVACION?
Tradicionalmente, los proyectos de aprovechamiento de especies silvestres
apuntan a alcanzar la sustentabilidad biológica, esto es, asegurar que el
impacto sobre las poblaciones y su ambiente sea, al menos, neutro. Diversas
condiciones necesarias para que se cumpla el criterio de sustentabilidad para el
aprovechamiento de psitácidos han sido enumeradas por Beissinger y Bucher
(1992). Pero una alternativa que debería considerarse dentro de las estrategias
de conservación es que el aprovechamiento de una especie silvestre realice un
aporte efectivo a su propia conservación. En el caso del Loro Hablador, su
aprovechamiento resultará una alternativa válida para conservar la especie y
su hábitat siempre y cuando, entre las condiciones requeridas para el manejo
sustentable, se incluyan:
1) una distribución de beneficios que favoreciera al propietario local lo
suficiente como para inducirlo a conservar el hábitat de la especie.
2) una importante reinversión en preservación del hábitat.
Debido a que la renta obtenida a partir de una sola especie no alcanzaría al
productor para justificar por sí misma la conservación del bosque, deberán
aprovecharse dentro de la misma área diversos recursos silvestres. El objetivo
final no es alcanzar el aprovechamiento sustentable de una o varias especies
sino conformar un modelo productivo dentro de una unidad de terreno donde se
integren rentabilidad y conservación. El modelo podría, además, sumar
recursos tradicionales, pero necesariamente debe mantener los ecosistemas
boscosos en pie en la mayor parte de su superficie.
Pero antes de cualquier emprendimiento definitivo en este sentido, es
condición excluyente implementar mecanismos eficientes de aprovechamiento
sustentable para cada especie y verificar su validez poniéndolos a prueba.
ANTECEDENTES
Entre abril de 1990 y enero de 1992 la Dirección de Fauna y Flora Silvestres
de Argentina realizó estudios sobre la biología y comercio del Loro Hablador.
Durante esta etapa se obtuvo conocimiento preliminar sobre su distribución y
estado poblacional dentro de la Argentina, biología reproductiva, uso de
hábitat, desplazamientos, alimentación, estructura de la cadena de comercio,
mecanismos, modalidades y épocas de captura, etc. Los resultados se presentaron
en informes (Moschione y Banchs, 1992; Banchs y Moschione, 1995) y en congresos
de ornitología.
Desde fines de 1994, con fondos provenientes de la Secretaría de la
Convención Internacional para el Tráfico de Especies Silvestres (CITES) y
administrados por la Fundación Vida Silvestre Argentina, se llevó adelante un
proyecto para evaluar la posibilidad de aprovechar la especie de manera
sustentable. Sus objetivos centrales fueron 1) proponer un conjunto de normas de
manejo orientadas a alcanzar su aprovechamiento sustentable dentro de un esquema
que asegure su conservación y 2) poner a prueba la validez y la aplicabilidad
de dichas normas a través de un plan de aprovechamiento piloto de carácter
experimental, evaluar sus resultados y elaborar las recomendaciones pertinentes.
En una primera fase, se realizaron todos los preparativos para implementar el
mencionado plan (elección de las áreas, talleres con los involucrados en la
cadena de comercio, etc.) y se elaboró y puso a consideración de organismos
oficiales y entidades conservacionistas un conjunto de normas de manejo que se
postularon como sustentables: el "Plan experimental para el
aprovechamiento sustentable del Loro Hablador ..." (Banchs y Moschione,
1994). En una segunda fase, se realizó el seguimiento y evaluación de la
extracción experimental de ejemplares que comprendió dos colectas de pichones
(noviembre a enero de 1995 y diciembre de 1996) dentro de propiedades indígenas
de las provincias de Formosa y Salta y una captura de voladores (agosto de 1996)
en fincas de cultivos de cítricos en las provincias de Jujuy y Salta. El
seguimiento del transporte, acopio y comercialización de ejemplares culminó en
septiembre de 1997, al confirmarse la exportación del último grupo. En un
informe final (Banchs y Moschione, 1997) se presentaron los resultados y
conclusiones de esta segunda etapa y se realizaron diversas recomendaciones a
las autoridades administrativas. A partir de los conocimientos y la experiencia
obtenidos en estas etapas, hacia fines de 1997, se implementó oficialmente el
"Programa Elé", para la conservación y manejo de la especie en la
Argentina.
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