A partir de la experiencia recabada desde las primeras etapas, consideramos
que para poner en marcha un sistema de aprovechamiento de especies silvestres
hay que tener en cuenta que: Es tan importante que todo el sistema sea
económicamente sustentable como asegurar que el aprovechamiento de la especie
en cuestión sea biológicamente sustentable. Se debe maximizar la rentabilidad
del productor pues este nivel de la cadena de comercio es el que está
directamente relacionado con la conservación del hábitat. No se deben
externalizar costos tales como aquellos relacionados con controlar el sistema,
investigar la biología de la especie o preservar su hábitat. Por tal motivo,
la investigación y análisis de aspectos económicos y sociales deberían
considerarse tan importantes como los biológicos. El manejo no debe limitarse a
establecer cupos de extracción y menos aún de comercialización de ejemplares.
Normativas que determinen épocas, lugares y modalidades de extracción son
también imprescindibles. Pero al tiempo de fijar estas normativas, debe
asegurarse la capacidad de controlar su cumplimiento. Inicialmente es
conveniente poner a prueba el sistema en pequeña escala y de manera
experimental. Esto permitirá evaluar con facilidad su funcionamiento y corregir
eventuales fallas asumiendo riesgos mínimos. En la medida que se alcance una
capacidad de control adecuada, la escala del sistema se podrá ampliar
gradualmente, pero las normativas que lo rijan deben mejorarse y reconsiderarse
periódicamente.
En la actualidad, Programa Elé avanza en tres direcciones: 1) Ampliar aún
más la escala del sistema, extendiendo paulatinamente el área de extracción
de ejemplares; 2) Integrar dentro de las mismas unidades productivas, ya
habilitadas para la colecta de ejemplares pichones, el aprovechamiento de otras
especies silvestres como alternativas que den valor económico a los ecosistemas
en pie. Durante el último año se ha sumado un programa de aprovechamiento de
lagartos (Tupinambis spp.) en el 60% de las propiedades. 3)
Acordar una estrategia de conservación y aprovechamiento a escala regional,
coordinando planes de acción con los países incluidos dentro del área de
distribución de la especie.