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13 April 2000


MEDIA RELEASE


 
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World Conservation Trust

13 APRIL 2000

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Editorial:
El Comercio y el mito de “ningún comercio”
Una perspectiva sobre CITES 

En primer lugar, la existencia de CITES y el creciente número de naciones signatorias (actualmente algunas 153) del acuerdo internacional de conservación de las especies relacionadas con el comercio internacional es, en sí, las evidencias de que aquellas naciones representadas en la COP 11 están de acuerdo en cuanto a lo importante que es la conservación de los recursos silvestres del mundo. No puede haber debate sustantivo de este punto. El desacuerdo entre los participantes radica en el apoyo u oposición al comercio de estos recursos.

Al menos durante todo el tiempo que CITES ha existido, los proponentes del comercio de especies silvestres de flora y fauna han aceptado el concepto del uso sostenible y lo han planteado como un técnica eficaz para motivar a conservar. Los oponentes ven el comercio como el predecesor e instigador de esfuerzos ilegales y desenfrenados por parte de los que carecen de límites éticos y morales a su depredación de plantas o animales.

Hasta la fecha, la pasión del debate y las acusaciones incendiarias hechas mayormente por las ONG y naciones que siguen la ideología de ningún comercio han distraído a los proponentes del uso sostenible de la presentación de una defensa concisa y convincente del comercio. Esa acalorada controversia también salvó la facción anti-comercio del escrutinio público del mito de “ningún comercio”. De hecho, la falta de un argumento persuasivo a favor del comercio ha permitido que los oponentes del comercio disfruten de un foro incontrovertido en el que han ofuscado las perspectivas del público, los medios de comunicación y los creadores de la política con la acusación que el comercio es cruel, no humano, basado en la avaricia y una amenaza a la supervivencia de las especies “en peligro” en el planeta.

Desde el punto de vista de la Fuerzas para el Uso Sostenible,  no se debe permitir jamás que esa acusación permanezca sin contender y sin corregir.

En defensa del comecio

Durante toda la historia de la humanidad el comercio ha ocupado un papel importante en el desarrollo de la condición humana. El comercio fomenta las relaciones entre los individueos, comunidades, culturas y naciones. Abre las fronteras cerradas y mentes cerradas permitiendo que un pueblo deseche la ignorancia, sospechas y temor que tiene hacia otro pueblo. Provee la riqueza que se utiliza para alimentos, albergue, educación, salud y otros avances individuales y culturales. Sobre todo, es el factor prinicipal en la eliminación de la mayor amenaza a los recursos naturales y en la lucha contra la causa principal de la contaminación, a saber, la pobreza.

Examínese cualquier nación o pueblo empobrecidos. La conservación de la flora, fauna y lugares silvestres no es una prioridad. Sobrevivir sí que es una prioridad. Los campos y ríos son despojados de sus recursos y frecuentemente ensuciados con desechos humanos. La flora y fauna silvestres se consume y los hábitat se destruyen con las esperanzas de poder arrancar alguna cultiva que (a menudo apenas) sustente la vida. Es un modelo comprobado por el tiempo y relevante a toda nación, incluso las desarrolladísimas super-potencias de alta tecnología de la actualidad.

La depredación de la flora y fauna silvestres en Estados Unidos no cesó y la conservación de su flora, fauna y lugares silvestres no se hizo prioritaria sino hasta cuando Estados Unidos pudo alimentar a su  gente. En fecha tan reciente como a comienzos del siglo XX la flora y fauna silvestres en Estados Unidos estaban a punto de ser extintas. Actualmente, gracias al comercio y la amplia distribución de riquezas que éste creó, los recursos naturales de esa nación están prosperando. Al incrementarse la riqueza de esa nación también aumentó su habilidad de financiar e implementar la conservación.

El mito de “NINGÚN COMERCIO”

Los oponentes del comercio han creado hábilmente una visión de un mundo en que la eliminación de actividades tan propiamente humanas como el comercio ha facilitado la elaboración de un mundo utópico donde los animales abundan, agua fría y pura fluye en los riachuelos y los paisajes abarcan campos verdes y majestuosas montañas que suben en aire despejado y fresco. La mano del hombre no se evidencia en ningún lado. Sin duda, es una visión encantadora, especialmente cuando se yuxtapone contra el escenario triste en que sus imágenes proyectan que el comercio legal engendrará la caza furtiva, contaminación y desfiguración de la tierra. Francamente, la percepción negativa del comercio, tal como su homólogo positivo, se basa en el contexto de la historia.

Siempre se encuentran abusos cuando la riqueza se distribuye entre pocos y los beneficios del comercio no se disfrutan entre la esfera más amplia de la población de una nación. La historia de las naciones industriales está repleta de ejemplos de explotación desconsiderada cuyas consecuencias las sufrió la naturaleza. Sin embargo, actualmente el concepto del uso sostenible y el modelo impulsador de las corporaciones contemporáneas mundiales ven la compatibilidad medioambiental y la justicia social como inextricablemente entrelazadas con la prosperidad económica. Esa estrategia tripartita no tolera los abusos medioambientales o sociales.

Sin embargo, dentro de la visión de los en contra del comercio, no cabe ni la posibilidad de que el comercio sea sostinible dentro de la economía o el medioambiente ni que sea socialmente justo. Para las ONG y naciones anti-comercio el comercio es una maldad y, de acuerdo al mensaje pronunciado por muchos de sus voceros aquí en Kenia, “debe ser destruído sin piedad”.

La falla de la ideología de “ningún uso” es que es una visión del mundo como “debe ser” y no “como es”. La realidad es que no existe una condición de “ningún comercio”. El cese del comercio legal elimina las riquezas que permiten que un país costee la reglamentación, supervisión, control e imponer la obediencia a las medidas de conservación. Cuando se suprimen el control e imposición de obediencia (como lo hizo Kenia hace poco cuando redujo se presupuesto para programas para flora y fauna silvestres desde $600,000 en 1997 a $300,000 en 1999) la caza ilícita llena el vacío, así como sucedió en Kenia.

El cazador furtivo reemplaza al comerciante legal. El empresario de mercado nego reemplaza al oficial de conservación. La fauna silvestres sufren por el precio que la economía clandestina y descontrolada pone a su cabeza, piel y carne. 

El comercio legal no impulsa el comercio ilegal. La falta de comercio legal sí lo hace. Ése es el mensaje que las fuerzas por el uso sostenible tienen que llevar a CITES; es el principio sobre el cual CITES y la flora y fauna silvestres prosperarán.