En el marco de la XII Convención Internacional de
Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, CITES, fue rechazada las
propuestas de Japón. Por lo tanto, las ballenas Minke y Bryde
permanecerán en el Apéndice I, con prohibición absoluta a la captura y
al comercio internacional.
Estos mamíferos marinos fueron nuevamente las vedettes de esta reunión
internacional. En votación dividida, los países integrantes de la CITES,
rechazaron por 54 a 41 (5 abstenciones, entre ellas Argentina) en la
primera votación, y 53 a 43 (con 3 abstenciones) en la segunda, los
pedidos de Japón para transferir las ballenas Minke y Bryde desde
el Apéndice I al II.
En la Conferencia que se celebra en Santiago de Chile, algunos países
Partes en la CITES, se opusieron a que se reemplace la actual normativa que
prohíbe totalmente la captura de ballenas, por la propuesta japonesa que
pretende comercializar en un cupo restringido estos cetáceos.
En un marco de acusaciones cruzadas, algunas organizaciones
ambientalistas realizaron un gran despliegue para oponerse a la propuesta
japonesa, mientras otros países asiáticos denunciaron la fuerte presión
de los medios y acusaron al secretariado de la CITES de imparcialidad en el
tema.
"Existen argumentos científicos que demuestran la recuperación de
estas dos especies y que ya no se encuentran en riesgo de extinción",
dijo Eugene Lapointe, Presidente de IWMC Wolrd Conservation Trust, y ex
Secretario de la CITES. "Si la propia CBI reconoce que las dos
especies no corren riesgos de extinción por su estado poblacional,
automáticamente deberían ingresar en el Apéndice II y esto no debería
ser cuestionado, ya que de otra manera estaríamos desconociendo las
propias reglas de funcionamiento de la CITES", agregó.
Por su parte, Susan Lieberman, del WWF (Fondo Mundial para la
Naturaleza) señaló que "la propuesta de Japón levanta serias
preocupaciones de tipo legal, científico y de implementación, pues
no cumple con los criterios establecidos por CITES para bajar una especie
del Apéndice I al Apéndice II".
En el inicio del debate de los países en el Comité I, la Comisión
Ballerena Internacional (CBI, un organismo consultor integrado por 40
países), expuso un extenso informe sobre el estado de situación de las
dos especies de ballena, y realizó sus consideraciones sobre la propuesta
de Japón. Para sorpresa de algunos, los datos brindados por la CBI
confirmaron los informes de Japón, en cuanto a la recuperación
poblacional de estas especies y que la misma ya no se encuentra en
"riesgo de extinción".
Mientras países como Estados Unidos, Brasil, Suiza y Dinamarca se
opusieron a la propuesta por "prematura", otros como Antigua y
Barbuda, Dominica, Noruega y Cuba, expresaron su apoyo, y reclamaron
imparcialidad a la CITES. "La propuesta de Japón es una de las
mejores fundamentadas y científicamente correcta", dijo la
delegación cubana y agregó que "está sustentada (la propuesta) en
el concepto de desarrollo sostenible que defendemos".
Mientras que para algunos el resultado fue todo un éxito, otros se
indignaron y señalaron que en la CITES se priorizan argumentos políticos
y no los científicos. Pero la sensación que quedó para muchos, es que en
el máximo organismo internacional que regula el comercio de las especies
silvestres las divisiones responden a muchos intereses. "Aquí se
manifiestan las diferencias entre el norte y el sur, se esconden medidas
que se presentan como conservacionistas y en verdad son barreras
comerciales, y aquí también hay muchas posiciones que son políticas y
que nada tiene que ver con la conservación de las especies", dijo un
delegado de un país europeo que prefirió mantenerse en el anonimato.