La máxima reunión de la CITES (Convención sobre
el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora
Silvestre) finalizó hoy en la capital chilena. Con un cerrado aplauso, los
delegados de 160 países concluyeron una extenuante jornada que se
extendió por más de diez días.
Durante este evento, conocido como la 12a reunión de la
Conferencia de las Partes (CdP12), los delegados debatieron disímiles
propuestas para comercializar o proteger algunas de las miles de especies
de fauna y flora que existen en el planeta.
Aún cuando los grandes medios de comunicación centraron
su atención en especies emblemáticas como los elefantes, las ballenas,
los osos, los tigres y los tiburones, también entraron en el debate los
caballitos de mar, la caoba, las vicuñas, la araucaria y decenas de otras
especies.
En el marco del máximo organismo que regula el comercio
internacional de especies silvestres, los delegados marcaron sus
diferencias al momento de defender sus criterios. "Aquí también se
manifiestan los problemas que existen en otros organismos mundiales donde
se regulan actividades comerciales", dijo un delegado latinoamericano.
A pesar de representar una pequeña fracción en la
economía internacional, el comercio de especies silvestres maneja un
volúmen de miles de millones de dólares anuales y su crecimiento es
constante. La caza de la ballena y comercialización de sus derivados, el
comercio de marfil, la venta de lana de vicuña, los cientos de miles de
pájaros para mascotas, los trofeos de caza; todas son competencia de la
CITES.
"Aquí está en juego la suerte de muchas comunidades
locales que dependen de los recursos silvestres para su sustento ",
dijo Eugene Lapointe, presidente de IWMC Word Conservation Trust. El
presidente de esta organización ambientalista agregó que, desde una
perspectiva estratégica, los países subdesarrollados, que son quienes
tienen el 90 % de los recursos naturales y la biodiversidad del planeta,
"deberían involucrarse más, ya que la CITES ha comenzado a teñirse
de dominación de fuertes contra débiles, donde unos pocos países se
benefician con los recursos mundiales".
En la CdP12, los debates no fueron tan claros como los
medios simplificaron y, el caso de los elefantes es bastante
ejemplificador."Los medios de comunicación y muchas organizaciones
ambientalistas defensoras de los derechos del animal plantearon el tema
como una cuestión de supervivencia de las especies, presionando a los
delegados para que voten contra los países africanos que quieren vender
sus existencias de marfil acumuladas durante 13 años de
prohibición", agrega Lapointe, quien fue Secretario de la CITES entre
1982 y 1990. "La preservación a ultranza, que condena la utilización
sustentable de las especies silvestres, perjudica a los seres humanos que
conviven con ellas impidiendo generar beneficios legítimos para su
conservación", finalizó diciendo Lapointe.