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Conservation
Tribune |
11 October 2004 |
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IWMC
World Conservation Trust |
Una propuesta sobre marfil
que
resalta la ética de la conservación
Una
de las responsabilidades fundamentales de los países del área de distribución
es la de encontrar mecanismos que establezcan un equilibrio entre el manejo de
sus recursos y el mantenimiento de los hábitat, y las necesidades básicas de
sus habitantes. El gobierno de Namibia propone alcanzar estos objetivos a
través de la Propuesta 7, que modificaría el estado de comercialización de
los productos provenientes de las poblaciones de elefante africano de ese país.
Ese
documento propone enmendar el Apéndice II de manera que se permita la
exportación de 2.000 kg de marfil en bruto proveniente de animales muertos
naturalmente así como de aquellos muertos por la aplicación de programas de
manejo y de animales que generan conflictos. Los beneficios generados de esta
venta serán invertidos en medidas de conservación del elefante y en programas
destinados a armonizar la coexistencia con las comunidades rurales que comparten
el hábitat. La convivencia con el elefante es a menudo muy peligrosa para los
seres humanos, y sus desplazamientos generan frecuentes disrupciones en las
actividades rurales. Existe una probada necesidad en Namibia de utilizar los
productos derivados de los elefantes muertos naturalmente y debido a operaciones
de saca de animales con el fin de beneficiar a quienes conviven con este
recurso. Los beneficios obtenidos alentarán a los habitantes de Namibia a
percibir al elefante como un recurso que debe ser protegido. Sin este
reconocimiento, los elefantes serán percibidos como animales perjudiciales y
problemáticos, y esa no sería una situación armoniosa.
Además del marfil en bruto, la Propuesta 7
solicita el derecho a exportar productos manufacturados en marfil, y productos
en cuero y pelo, todos del mismo origen señalado anteriormente. Estos productos
serían aprobados regularmente en base a exportaciones anuales, de manera que la
CdP no tenga que ser consultada constantemente para la aprobación de las
exportaciones en cuestión. Queda claro que la acumulación de productos
valiosos originados por la mortandad de elefantes de manera natural o a causa de
programas de manejo es un hecho de vida, y que es muy razonable que los
beneficios derivados de la venta de estos productos sean destinados a un fondo
permanente para la conservación del elefante y a actividades que mitiguen y
prevengan los conflictos entre los elefantes y los seres humanos. Esto
constituye la cristalización un fenómeno ético de conservación.
Algunos países Parte y ONG que se oponen a la
Propuesta alegan el potencial impacto que tendrían estas ventas en el
recrudecimiento del comercio ilegal de marfil y la posible caza furtiva de
elefantes en otros países del área de distribución.
Namibia manifiesta que la incidencia de la caza
furtiva de elefantes en sus fronteras con otros países es muy baja, y que no
hay evidencias de que el comercio controlado haya modificado esa situación.
IWMC apoya la Propuesta 7 de enmienda al Apéndice II presentada por Namibia. La
adopción de esta Propuesta representará una recompensa a los esfuerzos de
conservación que realiza ese país tanto para los hábitat naturales como para
las poblaciones humanas que allí habitan. 
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