La investigación científica proporciona cada vez más evidencia de que
los mamíferos marinos consumen enormes cantidades de recursos marinos y
que este consumo está en competencia directa con las pesquerías. La
competencia entre mamíferos marinos y pesquerías es un asunto de gran
seriedad para las naciones que dependen de la pesca y para las distintas
organizaciones de administración global y regional de pesquerías entre
las que se incluye la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación.
El folleto producido por el Departamento de Comercio de los EE UU pasa
por alto hallazgos científicos recientemente publicados y simplifica
demasiado sus consideraciones sobre el ecosistema. Sus argumentos,
científicamente imprecisos y simplistas, son presentados como
"hechos" para justificar medidas inapropiadas tales como la
moratoria y los santuarios que proveen protección total a los mamíferos
marinos por razones emocionales o políticas.
Por el contrario, los regímenes de administración de pesquerías deben
estar basados en la ciencia y en el principio de su uso sustentable tal
como está reflejado en la Convención del Mar (UNCLOS), la Conferencia de
las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED), la
Declaración de Kioto y, los Planes de Acción Internacional y el Código
de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO. (Véase Morishita y
Goodman, 2001 para una discusión detallada de estos temas.)
Recientes cálculos muestran que aproximadamente de trescientos a
quinientos millones de toneladas de recursos alimenticios marinos son
consumidos anualmente por los cetáceos; de 3 a 5 veces más de lo que se
pesca para consumo humano. Mientras que en 1998 la FAO hizo un llamado para
que se reduzca en un 30% el número de los barcos pesqueros o el esfuerzo
pesquero como parte de medidas urgentes requeridas para mejorar el manejo
de las pesquerías, las demandas de la población mundial en aumento
requieren que consideremos un manejo integral del ecosistema para el uso de
todos los recursos marinos vivos.
Esto significa que debemos estudiar el papel de las ballenas en el
ecosistema incluido el impacto en las pesquerías resultante de su enorme
consumo de peces y otros recursos marinos. Significa también que el uso
sustentable de los recursos a todos los niveles del ecosistema (incluidas
las ballenas) es un enfoque más apropiado para el manejo de los recursos
marinos que el enfoque de protección total e independiente del estado de
conservación en que se encuentre un solo componente del ecosistema (las
ballenas).