El folleto estadounidense dice que "En general, las ballenas no se
alimentan de grandes cantidades de pescado"; sin embargo, un estudio
reciente presentado al Comité Científico de la Comisión Ballenera
Internacional (Tamura y Ohsumi, 2000) conservadoramente estima que el
consumo anual de alimento por los cetáceos en el Hemisferio Sur es de 18 a
32 millones de toneladas. En el caso del Pacífico Norte, el consumo de
alimento fue estimado ser de 21 a 30 millones de toneladas y, en el
Atlántico Norte, de 15 a 25 millones de toneladas. Gran parte de este
alimento se compone de especies de peces sujetas a la pesca comercial. Claramente,
los hechos científicos contradicen las declaraciones del Departamento de
Comercio de los Estados Unidos.
El folleto estadounidense usa simples "hechos" tal como que
"la humanidad es la responsible principal de la disminución de las
poblaciones de peces"; que "los peces depredadores y caníbales
consumen cantidades de peces comerciales muy superiores a las que consumen
los mamíferos marinos", y que "muchas ballenas se alimentan de
pequeños crustáceos y especies de peces que no consume la población
humana", para descartar la importancia que tiene el consumo de peces
por las ballenas. La presentación de estos "hechos" simples
hace caso omiso de los hallazgos científicos que muestran claramente que
el consumo de peces es importante y a menudo está en competencia directa
con las pesquerías para consumo humano.
Sin lugar a dudas, las organizaciones de administración pesquera deben
atender los problemas tales como la excesiva capacidad de pesca, la pesca
no regulada e ilegal y otros (por cierto, Japón respondió al llamado de
la FAO reduciendo drásticamente su flota palangrera atunera), pero a la
vez, una administración más efectiva de los recursos marinos significa
que no podemos ignorar el problema del consumo de peces por los mamíferos
marinos cuando se sabe que hay una demanda creciente de pescado para
consumo humano y cuando se sabe que la población de las ballenas está en
aumento.
Similarmente, mientras los peces depredadores y caníbales sí consumen
grandes cantidades de peces valiosos comercialmente, la mayoría de este
consumo se compone de larvas o peces juveniles en su primer año. Esta
depredación es parte de la "mortalidad natural" y ha permanecido
relativamente estable. Sin embargo, desde que fue impuesta la moratoria
sobre la caza comercial de ballenas, las ballenas vienen aumentando y el
aumento del consumo de peces correspondiente representa un nuevo factor que
no puede ser ignorado.