En las aguas alrededor de Japón donde las capturas en ciertas
pesquerías están disminuyendo, la investigación japonesa por captura de
ballenas revela que las ballenas minke se alimentan de por lo menos 10 de
las especies objetivo de estas pesquerías incluida la anchoveta japonesa,
la paparda o saurel del Pacífico, el colín de Alaska y otras (Gobierno
del Japón, 2000).
Cerca de la costa del Pacífico de Japón, los rorcuales tropicales
(ballena de Bryde) se alimentan de krill, anchoveta japonesa y estornino o
caballa (Scomber japonicus). En las aguas alrededor de las islas
Bonin, se alimentan de krill y pez linterna. En el Mar Oriental de la
China, ellas se alimentan principalmente de sardina japonesa (Sardinops
melanostictus), anchoveta japonesa y chicharro o jurel japonés (Trachurus
japonicus) (Gobierno del Japón, 2000).
Los cachalotes se alimentan no sólo de calamares sino que su dieta
incluye también peces comercialmente importantes tales como peces
escorpión, bacalaos, paparda o saurel del Pacífico, y sardina japonesa.
Trites et al., (1997) estima que 84 especies de mamíferos
marinos en el Océano Pacífico, totalizando más de 20 millones de
individuos, consumen alrededor de 150 millones de toneladas de alimentos
por año. Esta cantidad es aproximadamente 3 veces la captura comercial
anual de las pesquerías en el Pacífico. Sugieren ellos que la pesca
comercial está dirigida sólo al 35% de los elementos de presa buscados
por los mamíferos marinos y que el consumo de peces de mayor importancia
se debe probablemente a otros peces depredadores, y no a los mamíferos
marinos. Sin embargo, esto no anula la conclusión de que los mamíferos
marinos pueden tener un impacto muy importante en el rendimiento de las
pesquerías comerciales aun si estas pesquerías fueran dirigidas
únicamente al 35% de los elementos de presa buscados por los mamíferos
marinos. Trites et al., también reconocen que puede ocurrir
competencia indirecta por la productividad primaria la cual sustenta tanto
a los mamíferos marinos como a aquellas especies de peces capturadas en
las pesquerías comerciales.
El Departamento de Comercio erróneamente deduce de este estudio que
"En el Océano Pacífico la competencia directa entre los mamíferos
marinos y las pesquerías es escasa" puesto que "más del 65% de
los alimentos que consumen los mamíferos marinos consiste en calamares y
peces de aguas profundas que los pescadores no capturan." Sin embargo,
35% de 150 millones de toneladas de especies comerciales de peces es una
cantidad nada despreciable.
El folleto estadounidense también declara que "En el Hemisferio
Sur, las ballenas misticetas (provistas de "barbas" en lugar de
dientes) se alimentan principalmente de crustáceos eufausiáceos (krill),
no de peces..." Este enfoque que se hace sobre un área del océano
donde no se pesca simplemente desatiende otras áreas donde el consumo de
peces es un problema serio.
De acuerdo con la investigación noruega sobre ecología alimentaria
realizada entre 1992 y 1994, las especies de presa consumidas por las
ballenas minke cambian notoriamente según el área, estación y año, y
las ballenas minke tienen patrones de alimentación flexibles para
ajustarse a la abundancia local de especies de presa (Haug et al.,
1995). Además, los estudios concurrentes de especies de presa sugieren que
las ballenas minke mostraron una preferencia por el arenque (Clupea
harengus) y el capelán (Mallotus villosus). Los datos de
Islandia indican que de sesenta y ocho estómagos de ballena minke
examinados, 51% contenían sólo peces, 22,1% sólo krill y 25,0% peces y
krill juntos (Sigurjonsson et al., 2000).
Aplicando estas clases de datos en modelos, es posible hacer
proyecciones (Bogstad et al., 1997). Por ejemplo, se ha demostrado
que, cuando aumentan las ballenas minke, recursos pesqueros importantes
tales como el bacalao disminuyen por la depredación, resultando en serias
consecuencias para las pesquerías que faenan estas especies (Schweder et
al., 2000). Estimaciones hechas a partir de estos modelos incluyen la
posibilidad de que cerca de 100.000 toneladas de bacalao son consumidas por
cetáceos (Bodstad et al., 2000). El folleto estadounidense no
toma en cuenta estos hallazgos científicos diciendo simplemente que
"los científicos todavía no entienden la dinámica de los
ecosistemas lo bastante bien...".
Es una clara contradicción que, por un lado, el Departamento de
Comercio de los Estados Unidos dice que los científicos no comprenden aún
la dinámica del ecosistema, y por otro lado, ellos se oponen a los
programas de investigación de ballenas del Japón que tienen como uno de
sus objetivos el estudio de la dinámica del ecosistema.
El Departamento de Comercio de los Estados Unidos se contradice también
en el tema del conocimiento científico. El primer párrafo de su folleto
dice que "Los científicos marinos de hoy día tienen suficientes
conocimientos de los ecosistemas complejos del océano para saber...".
Sin embargo, en la página 3 del mismo folleto nos dice que "...los
científicos marinos todavía no entienden lo bastante bien la dinámica de
los ecosistemas...".