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Sustainable
eNews |
21 June 2005 |
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IWC 57 - Ulsan,
Korea |
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IWMC
World Conservation Trust |
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El Valor Duradero de las Propuestas
del Presidente sobre RMS
Declaración Oficial ante la
57a Reunión Anual de la CBI en Ulsan, Korea
por IWMC World Conservation Trust
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Hace
un año atrás, la Comisión Ballenera Internacional tuvo la oportunidad de
poner su casa en orden. Reconociendo los riesgos surgidos de las crecientes
fisuras en la institución, el Presidente Fischer presentó a los Estados
miembro un documento cuidadosamente elaborado con el fin de avanzar con los
debates acerca del Esquema de Manejo Revisado (RMS).
IWMC cree que la CBI hubiera servido
correctamente a sus Estados miembro si estos hubiesen tenido en cuenta la
propuesta del Presidente como documento de base para las negociaciones del RMS.
A ambas partes se les solitó un compromiso al respecto. Para las naciones
balleneras, esto significaba hacer frente a una serie de restricciones
específicas y noi muy bienvenidas. Para los países opositores a toda
utilización significaba aceptar la reanudación de un comercio limitado.
No obstante, las propuestas podrían haber
funcionado únicamente si los Estados miembro hubiesen elegido cumplir la
misión encomenda a la CBI. El objetivo de la CBI, en el marco de la Convención
Internacional para la Reglamentación de la Caza de la Ballena, es "tomar
los recaudos necesarios para la adecuada conservación de los stocks de ballenas
y de esta manera hacer posible el desarrollo ordenado de la industria
ballenera".
El bloque politico de países anti-uso rechazó
la propuesta del Presidente Fischer y, como resultado de ello, las negociaciones
sobre el RMS no avanzaron. Sin embargo, se logró avanzar en algunos aspectos.
La respuesta a este documento hechó una luz sobre el problema de fondo que
existe en la CBI – que una gran cantidad de países se oponen
sistemáticamente a la misión de la CBI. A juzgar por las reacciones expuestas
en Sorrento y reacciones posteriors a esta reunión, cerca de la mitad de los
Estados miembro en la CBI desean evitar la implementación del RMS. Resulta
evidente que un sistema de manejo no podrá establecerse si persiste esta
situación.
No existe otra institución internacional en la
cual la mitad de sus Estados miembro se opongan abiertamente a los objetivos por
ellos mismos ratificados. La práctica normal en esas circunstancias es la de
retirarse de un Tratado cuanddo un país cree pertinente no continuar apoyando
su misión. En la CBI, los países hacen todo lo contrario: tartan de recrutar
nuevos países que estén en oposición a los fundamentos del Convenio marco.
Irónicamente, los países que sostienen la Convención son los que finalmente
se ven tentados de retirarse.
En la actualidad, parecería que aquellos
países que desean rediseñar la CBI para que se convierta en un instrumento de
prohibición total de la caza de ballenas, no estrían dispuestos a actuar de
manera más honorable, retirarse de la CBI y establecer un nuevo marco
internacional regulatorio con ese fin. Después de todo, parecería que la
única manera que estos países poseen para llevar adelante sus objetivos es la
manterse unidos dentro del seno de la CBI, subvirtiendo los objetivos
establecidos por la Convención.
IWMC acoge con beneplácito la sinceridad
manifestada por Nueva Zelandia y Australia en cuanto ala articulación de sus
posiciones acerca del futuro de la CBI. No solo se han “excluido” ellos
mismos con declaraciones a los medios, sino que han presentado propuestas para
cambiar radicalmente los objetivos de la CBI para transformarlos en objetivos
alineados a sus intereses. El Mimistro del Ambiente de Australia manifesto que
“el objetivo del Gobierno de Australia ges el de reformar la CBI y convertirla
en una comisión internacional de preservación. Resulta absurdo sostener en el
presente milenio una institución internacional que se dedique a la
reglamentación de la caza de la ballena. Necesitamos una comisión que se
concentre en la conservación , y no la destrucción de las ballenas.”
De manera menos abierta y honesta, varios
países anti-uso continúan escondiendo sus intenciones impulsando objetivos
confusos dentro de la CBI. Quizás convenga a sus intereses ignorar “el
desarrollo ordenado de la industria ballenera”, o interpretar el término “conservación”
de manera que se entienda como “protección total”, y que con ello se logre
engañar a algunos observadores, pero no deja de ser un enfoque puramente
político.
IWMC cree que el Presidente Fischer tenía
razón cuando advirtió el año pasado que "si la CBI debe cumplir con
su papel en la conservación y manejo de los stocks de ballenas y evitar los
errores cometidos en el pasado, se deberá hacer un verdadero esfuerzo para
completar expeditivamente el RMS. Si se fracasa en el establecimiento del RMS se
estará atentando contra el futuro de la CBI, y no se beneficiarán ni los
intereses en la conservación ni el manejo de las ballenas."
Los países que deseen sostener la mission de
la CBI deberán asegurar el apoyo de las tres cuartas partes de sus miembros.
Nueva Zelandia y Australia, con sus nuevas propuestas, han subido las apuestas.
El interrogante de los países anti-uso más moderados ya no es “¿podemos
retrasar la reanudación de la caza con fines comerciales?” sino “¿podemos
arriesgar un colapso de la CBI?”
El enigma para quienes apoyan la utilización
sostenible de los recursos silvestres marinos es cuándo y cómo retirarse de la
CBI. Esto se resume en la letra de una canción del conjunto musical punk “The
Clash” (irónicamente escrita en 1982):
(¿debo irme o debo quedarme? Si me voy habrá
un problema Si me quedo habrá el doble de problemas)
La reunion de Ulsan podría ayudar a aclarar la
posición de algunos Estados miembro.
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